lunes, 2 de febrero de 2009

Central Pangue: el antecedente


La central Pangue fue inaugurada en los primeros días de marzo de 1997. También de un tamaño importante (470 MW instalados) fue la primera que aprovechó las aguas del curso superior del río Biobío en una planta compacta que implicó la inundación de sólo 500 hás.

Pero muchos antes de su inauguración, había levantado polvareda, principalmente en las organizaciones ecologistas, como el Grupo de Acción por el Bio Bío (GABB), debido a sus efectos en el entorno natural.

Un informe posterior elaborado por el antropólogo Theodore Downing, a petición del Banco Mundial (que financió la construcción de la planta), puso en entredicho la forma en que la compañía había trabajado el tema de las compensaciones desde el punto de vista ambiental y social.

Pero fue en Ralco, cuando se sumó decididamente el componente indígena al afectarse cerca de 690 hectáreas de tierras pehuenches (la obra afecta un total de 3 mil hás) que estaban protegidas por la Ley Indígena, que el asunto tomó un cariz de conflicto que se siguió en los diarios y se vio en canales de televisión.

Decidida a construirse en mayo de 1994 cuando la compañía aún estaba en manos de capitales chilenos, Ralco debió enfrentar una larga lista de inesperadas contingencias que finalmente atrasaron su puesta en marcha por unos dos años.

Ahora, con su puesta en marcha y sin puntos de conflictos por resolver, se presume que la planta seguirá el habitual camino del silencio que han tenido el resto de las generadoras situadas a lo largo del país.

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