lunes, 2 de febrero de 2009

Panteón Quepuca


El denominado Panteón Quepuca es mencionado en el Estudio de Impacto Ambiental aprobado a mediados de 1997 por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) para la construcción de la central Ralco pero no establece con exactitud el tipo de medidas es necesario adoptar.

En este caso, se debía poner en marcha una figura llamada de “competencia compartida” que supeditaba cualquier acción a la autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y al Consejo de Monumentos Nacionales.

Valga hacer presente que este tipo de trabajos no se puede realizar en unos pocos días o semanas.

Los expertos habitualmente son prolijos y meticulosos en el levantamiento y reubicación de osamentas de pueblos originarios, por lo que el proceso puede tardar meses. Sin embargo, según consta en documentos remitidos a ambos organismos públicos, aunque Endesa envió casi una veintena de oficios al Consejo de Monumentos desde el 2001 hasta la fecha, donde también se incluyeron algunas alternativas, sólo recibió un par de respuestas no conclusivas debido a que no se definía el procedimiento.

Así le fue respondido a un arqueólogo que hizo una última petición el 8 de marzo pasado de 2004.

La última carta enviada por Endesa fue el 21 de abril para comunicar que el día antes se dio inicio al llenado de Ralco. El 22 de abril las aguas habían cubierto el cementerio.

Panteón Quepuca

El cementerio de Quepuca Ralco, conocido como panteón Quepuca, se encuentra en un sector denominado Quepuca Ralco, una amplia explanada (poco frecuente en la geografía cordillerana) ribereña al río Biobío, la cual ahora se encuentra bajos millones de metros cúbicos de agua.

El sitio estaba unos 35 kilómetros al suroriente de la localidad de Ralco, por el cajón del río Biobío, que en octubre de 1995 fue escenario de un nguillatún organizado por entidades ambientalistas e indigenistas en rechazo a la construcción de la central Ralco.

En el aspecto en que no hay consenso es en el número de personas sepultadas en el lugar. Mientras Endesa Chile sostiene que habrían los restos de 12 indígenas, los pehuenches aseguran que son 56 aunque otras voces sostienen que serían unos 200.

Según algunas fuentes, el actual proceso de llenado de irreversible debido a que, técnicamente, el cierre del desagüe de fondo del embalse no tiene vuelta atrás, por lo que inexorablemente el agua seguirá acumulándose en la medida que el caudal del río sea mayor que su capacidad para evacuar.

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